abril 2, 2025 9:38 pm
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EUA reconoce que envío a la cárcel a migrante protegido y con un hijo discapacitado

Kilmar Armando Abrego García, tiene 29 años de edad, es obrero, lleva años casado con una mujer estadounidense, es papá de un niño con discapacidad de cinco años y, por culpa del Gobierno de Estados Unidos, fue llevado entre cadenas a su natal El Salvador y es un reo más en la esperpentica prisión construida por Nayib Bukele.

La administración de Donald Trump, cuyo Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) abiertamente violó una orden de protección judicial que exigía respetar los derechos de Kilmar y no deportarlo a su país de origen, reconoció en audiencia que este hombre no cometió delitos y que fue un “error administrativo” enviarlo a la prisión del Cecot, pero añadió que no puede repatriarlo porque ya se encuentra bajo custodia del Gobierno centroamericano.

La familia del salvadoreño interpuso una demanda para tratar de salvar a este trabajador y hombre de familia del que no sólo depende su pequeño de cinco años, sino también los dos hijos de su pareja, con la que residía en el condado de Prince George, en Maryland. Pero hasta el momento no han podido obtener justicia para Kilmar, quien fue sacado del país el pasado 15 de marzo junto con otros 22 salvadoreños que, junto a 238 venezolanos, fueron deportados sin haber mediado una orden judicial, apelando únicamente a la controvertida Ley de Enemigos Extranjeros, de 1798; recurso violatorio de derechos humanos que sólo se ha usado en tres ocasiones durante conflictos bélicos.

Entre los indignantes hechos que rodean al caso de Kilmar, se encuentra el momento de su detención, ocurrida el 12 de marzo, cuando salió de su trabajo y fue a buscar a su hijo de cinco años a casa de su abuela, y mientras conducía, llevando a su hijo en su silla de protección en el asiento trasero del coche, fue interceptado por agentes de ICE, que lo esposaron, simplemente le dijeron “su estatus había cambiado» y fue llevado mientras varios vehículos más de ICE rodearon su auto y los agentes telefonearon a su esposa informándole que tenía 10 minutos para llegar por el pequeño niño o que sería entregado a los servicios de protección infantil.

Las autoridades estadounidenses jamás le informaron a la esposa de Kilmar a dónde lo habían llevado. Ella se enteró de su destino hasta que lo reconoció en las noticias entre decenas de inocentes más que fueron engrilletados junto a criminales de alto riesgo que fueron enviados a la prisión salvadoreña.

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