abril 4, 2025 3:45 am
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Yo amo a una persona con TEA: fragmentos de una caminata entre burbujas

Las personas adultas toman a las infancias de las manos, alistan sus carteles y comienzan a caminar en silencio. Silencio. Las playeras hablan «Soy hermana de un niño con autismo». Silencio. Los carteles gritan «Yo camino por Johan». Silencio.

¿Cómo no te voy a querer? Canta una familia al rededor de un niño, con sus playeras blancas y melodías alegres. La canción de los pumas se reconfigura como el himno para una infancia. Lo abrazan. Hay una multitud a su alrededor. La avenida Reforma está envuelta en un casi silencio. ¿Cómo no te voy a querer? Los bracitos del niño sobre salen del carrito que lo resguarda. Su sonrisa es como agua. Una fiesta de manos levántandose a su al rededor iluminan su vista. «¿Cómo no te voy a querer? Con tu alegría, tus juegos» su familia hoy celebra su vida.

Los coches se acumulan en la avenida reforma, una saturación de colores en metal que deslumbran bajo el sol, las voces se asfixian en medio de una llamarada de claxons. Algunos niños de las manos de personas adultas se resguardan en el oasis de un camellón. La mayoría de esas infancias llevan playeras azules y algunas, también capas. Se dejan poner bloqueador en los brazos por las personas que los están cuidando. Motores de coches y camionetas, la prisa antes de que cierren la calle.

Niño con capa azul. Foto: Aurora Valderrábano.

A unos cuantos pasos, bajo la sombra del guardián dorado de la Ciudad de México , familias de playeras azules y blancas habitan la calle vacía por metros y metros. Algunas personas sentadas en la banqueta parecen mirarlas. Las personas adultas toman a las infancias de las manos, alistan sus carteles y comienzan a caminar en silencio. Silencio. Las playeras hablan «Soy hermana de un niño autista». Silencio. Los carteles gritan «Yo camino por Johan». Silencio.

«Soy hermana de un niño autista». Foto: Aurora Valderrábano.

Silencio mezclado con las voces de las familias, sus risas con la voz chillona de algunos vendedores de sombrillas. Adultos con infancias que les llegan a la cadera, tomándoles de las manos. Caminar a su ritmo. Algunas muecas sin sonido. Silencio como cuidado. Los últimos contingentes gritan consignas, rompiendo un poco la uniformidad de color y con botargas bailarinas de unicornio y dinosaurio. «Por favor más bajo» dice una mujer «hay una pequeña que ya no puede más con el ruido». Esferas cristalinas pasan por la piel. En una ciudad con más de nueve millones de habitantes, silencio y burbujas para proteger y denunciar.

Mujer con cartel en onceava caminata por el autismo en CDMX. Foto: Aurora Valderrábano.

Una mujer de cabello cobrizo y playera banca lo dice con sus ojos y lo reafirma con las letras en su ropa «Yo amo a una persona con TEA (Trastorno del Espectro Autista)». Su paso es firme y con la misma determinación de su caminar sostiene un letrero que clama por terapias gratuitas. «El autismo es una condición muy cara». Unas horas después la activista y, también mamá de dos infancias con autismo, Gaby Pensamiento también lo denuncia: la salud pública no contempla los tratamientos para personas con autismo y de forma particular es carísimo.

«Menos prejuicios más empatía». Foto: Aurora Valderrábano.

Una mujer de la tercera edad en silla de ruedas , muestra un letrero azul con morado, blanco, negro y amarillo «Menos prejuicios más empatía». Un joven con discapacidad visual acompaña la marcha guíandose con su bastón. «Menos prejuicios» en esta caminata caben todas las personas y también todos los símbolos relacionados con el espectro autista. Corazones de rompecabezas para poner en la ropa, infinitos como cuerdas para saltar de colores y sólo de color amarillo, el azul y mariposas de cartón con caritas sonrientes.

Mujeres con carteles azules de mariposa. Foto: Sandra Mota.

Las burbujas acompañan los pasos de los niños. Los resguardan en esta caminata donde el juego se cuela por todos lados. Infancias con peluches, con patines del diablo decorados como jirafa o delfín. Adultos disfrazados de payasos y de superhéroes. Botargas que bailan y corren como si estuvieran en una carrera con una meta inalcanzable. «¿Cómo no te voy a querer?» En todo momento. «TEAcepto, TEAnimo, TEAmo hermanito» una mujer trae a su niño hasta la lente de la cámara, quiere que sus mensajes sean vistos. «Soy esa mamá que todos admiran pero que nadie quisiera estar en su lugar». La gente pasa a unas cuantas calles de distancia, no se acercan. «¿Cómo no te voy a querer?»

Familia con carteles en caminata por el autismo de CDMX. Foto: Sandra Mota.

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