abril 3, 2025 12:45 pm
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Caso Le Pen puede ser la vacuna de la Unión Europea vs fascismo de Trump

La sentencia contra Marine Le Pen ha dado un giro de 180 grados, no solamente en Europa, sino en el mundo, y el mensaje es claro: la Unión Europea (EU) lucha contra el trumpismo y el fascismo que viene desde Estados Unidos (EUA).

El pasado 31 de marzo la lideresa ultraderechista francesa de la «Agrupación Nacional», Marine Le Pen fue declarada culpable junto con otros ocho eurodiputados por los crímenes de malversación de recursos; delitos por los que han sido condenados personajes de derecha pero, en este caso, el contexto internacional da otro mensaje.

Le Pen fue quien recibió la sentencia más fuerte, condenada a cuatro años de prisión (dos años que puede buscar apelar), a pagar una multa de 100 mil euros y, la acción más fuerte, –misma a la que Le Pen ha señalado como una «muerte política»– la inhabilitación política para ocupar cualquier cargo político durante los próximos cinco años. Por ello, no podrá participar en las elecciones presidenciales de Francia en 2027, mismas las cuáles Le Pen, Trump y sus aliados ya daban por ganada, pero ahora se encuentra una incertidumbre sobre los próximos comicios en la nación europea.

A estas y estos individuos se les encontró culpables de malversar más de 2.9 millones de euros cuando eran eurodipuadas y eurodiputados, ya que, registraron a trabajadores inexistentes a la nómina del organismo, una red de corrupción en la que participaron más de 20 personas de su partido.

Lo anterior ha provocado varias reacciones de la ciudadanía, pues señalan que no es algo nuevo por parte de la ultraderecha; a otros les sorprendió, y otros más –como el derechista y fascista Donald Trump– se dieron cuenta que se buscan frenar las formas en las que actúan esos grupos.

A tal grado que el mismo Trump, el día de ayer, señalaba que el caso contra Le Pen le recuerda al que llevó la justicia estadounidense contra él. El pasado lunes declaró: «sé mucho sobre ello. Mucha gente pensaba que (Le Pen) no iba a ser condenada por nada. No sé si supone una condena, pero se le prohibió presentarse durante cinco años, y es la principal candidata». Añadió que esto representa un «gran problema» para los próximos comicios frances.

Por su parte, Tammy Bruce, portavoz del Departamento de Estado acusaba que «la exclusión de personas del proceso político es particularmente preocupante» añadiendo que es un supuesto «lawfare agresivo y corrupto», mismo del que la derecha ha sabido usar para derrocar gobiernos e imponer otros tantos.

Pero no es la primera vez que la derecha europea repudia a su homóloga estadounidense, el pasado 21 de febrero del año en curso en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) –celebrada en Washington– Steve Bannon, el creador y difusor del trumpismo, realizó un saludo Nazi, mismo que provocó que lideres de derecha europeos se retiraran, incluidos franceses, para después condenar lo ocurrido.

Resulta bastante claro que la derecha europea está viva y es persecutora de los derechos, pero no al estilo de Trump; aún recuerdan lo que significaron los fascistas y nazis, no solamente en la región sino para el mundo, es por ello que aunque esos sectores buscan regresar, otros tantos le repudian.

Es así, como la derecha fascista se enfrenta a la derecha, pero también a un mundo al que no gusta regresar a tiempos oscuros que únicamente trajeron muerte, desesperación, persecusiones y enormes retrocesos a los derechos humanos.

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