Genuinamente pensé que el mayor escándalo por el que pasaría la oposición sería la llamada de intervención estadounidense de la senadora Lilly Téllez, pero resulta que no, incluso pueden superar una traición a la patria, esto por parte de la infima bancada del PRI, dónde Alito y su pandilla golpearon a un trabajador del Senado y al presidente del mismo, Fernández Noroña.
El irreprochable dirigente del Revolucionario Institucional y senador Alito Moreno, junto con sus fieles escuderos Carlos Gutiérrez Mancilla, Erubiel Lorenzo Alonso y Pablo Angulo, sin lugar a dudas representan lo mejor de la oposición y del machismo.
Presuntos criminales, traidores, ladrones, embusteros, con una amplia debilidad moral, machistas, hombres de verdad; aquellos que parecen «simios» —con respeto a los animales— que a la menor provocación, unos «chingadazos» parecen la solución a todo. Justo estos «valores» son los que verdaderamente representan los grupos opositores, que ahora tratan de justificarse con que la «libertad de expresión» les permite golpear a quien se les atraviese.
Antes de continuar este trabajo, me parece ridículo tener que aclarar esto, pero hay que hacerlo, no fue ni enfrentamiento, ni agarron, ni pelea, ni conflicto, o algún otro sinónimo, sino un ataque y agresión de lo más barbárico contra un senador mexicano de la tercera edad y un trabajador del congreso, quien no importa que se encontrara en el suelo, siguió siendo víctima de golpes e insultos.
Alito dice que el «barbajan» y «patán» del senador Noroña fue quien lo empujó y por ello lo exhibieron como el «cobarde» que es, mismo que «salió corriendo». Lo cual nos demuestra que el priista vive en una realidad bien alterada, pues el agresor fue él, mientras Fernández le decía «no me toques», lo que el machito de Alito entendió como «tú y tus juventudes tricolores golpéenme».
Tras el ataque, el líder «moral» del PRI, dijo que el morenista «sí es hombre» cuando violenta a las mujeres, pero ojo, Alito Moreno —el aliado de las mujeres—, le invita a Noroña a verse, para que «le pegue dos chingadazos a este cabrón», resaltando: «si no lo educaron, aquí lo vamos a educar» y que dicho bloque opositor continuará con su radicalización.
Emiliano González fue otra de las víctimas de Alito y de los legisladores Erubiel Lorenzo y Carlos Mancilla. Cuando González se percató que Alito estaba listo para irse a los goles, corrió para interponerse entre ambos y buscar que no fuera así, pero no solo no lo logró, sino que fue empujado por Alito. Cuando estaba en el suelo le toma la cabeza y la choca contra la pared, después, sus secuaces se acercan para golpearlo —mientras se encontraba confundido en el piso— y continúan golpeándolo y amenazándolo de muerte.
Ni sí quiera me puedo imaginar lo que vivió Emiliano Lozano durante esos momentos y después, ser golpeado por el legislador, y en el proceso, recibir amenazas de muerte.
Indudablemente, esto nos debería llevar a cuestionarnos, sí Alito y sus legisladores en el Senado, sabiendo que se transmite la sesión en redes, fueron capaces de golpear al presidente del Senado y a un trabajador, ¿Qué son capaces de hacer a fuera del recinto y sin cámaras?
Hay varias cosas que me sorprenden —para mal— en este caso la violencia, el machismo con el que Alito, sus legisladores y los fachos defienden estas acciones, como sí fueran cualquier cosa, las «justificaciones absurdas» e incluso, quienes dicen que hubo una «cobardía» de Noroña por «huir» y no aventarse un tres a uno vs los priistas.
Los medios de comunicación, opinadores y columnistas también tienen su buena dosis de responsabilidad, quienes ahora tratan de minimizar los hechos, enalteciendo a Alito y culpabilizando a Noroña, con lo que terminan generando un ambiente donde validan las amenazas, agresiones y actos violentos.
Me sorprende en demasía que aleguen que golpear a alguien es «democracia» y que es por «siete años de maltratos», considero que el desafuero e investigaciones correspondientes podrían ser las únicas verdaderas medidas para dejar en claro que no se toleran este tipo de acciones y que la violencia no será validada por ninguna institución.
Como apuntes y preguntas finales, cuestiono, ¿Qué pasaría si hubiera sido un morenista quien inició el ataque?, ¿Todo hubiera resultado igual?, ¿Hay algo detrás del ataque? O, ¿Simplemente fue el machismo de Alito que se descontroló?, porque el presidente del PRI promete que no se callarán y enfrentarán al oficialismo.
Alito y pandilla, claros representantes opositores y del machismo
