De Indonesia, a Nepal, Francia y ahora Perú: la bandera de la tripulación de los sombreros de Paja, un grupo ficticio de la obra maestra del mangaka Eichiro Oda, continúa siendo alzada en medio de movilizaciones sociales impulsadas, en su mayoría, por el hartazgo de la generación Z.
Desde hace varias semanas en numerosos países, pero circunstancias similares, la bandera que se ve como un motivo constante la historia de One Piece, creada por Oda, se ha incorporado a las multitudes que se apropian de las calles y edificios de gobierno con la intención de exigir justicia en medio de condiciones precarias.
En el caso de Lima, Perú, las consignas han sido similares: los jóvenes y adultos externaron su indignación y de acuerdo con el actual gobierno de la derechista Dina Boluarte, asumida presidenta tras el intento de golpe de estado en 2022.
Desde la semana pasada, el 20 y 21 de septiembre, las movilizaciones exigieron transparencia en las gestiones gubernamentales y cambios en la reforma del sistema de pensiones.
En respuesta, el gobierno desplegó alrededor de 5 mil elementos policiales, lo que derivó en enfrentamientos y represión, en la que se hizo uso de bombas lacrimógenas y escudos para frenar el avance de los manifestantes hacía el Congreso de la República.
En estas tensiones, la popular bandera de calavera usada por el personaje de anime Luffy, apareció para representar las incongruencias de la gubernatura, retomando el simbolismo del anime, una historia que aborda abiertamente temas sociales y políticos. El uso de este símbolo se recontextualiza y complementa pasando de la ficción a la realidad.
La acción fue impulsada por el colectivo “Generación Z”, conformado por jóvenes de entre 18 y 30 años, retomando el entretenimiento y las historias ficcionales para resignificar los presentado en una obra de gran influencia para estas mismas generaciones. Con todo, la bandera de One Piece parece haberse consolidado como un referente de protesta de los últimos tiempos.









