agosto 29, 2025 4:08 pm
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Artesanos de Hueyapan defienden sus bordados ante el plagio

En Hueyapan, pueblo nahua de la Sierra Norte de Puebla, existe una batalla en pos de la supervivencia de los bordados y textiles artesanales, una de sus tradiciones más valiosas. Desde hace más de cuatro décadas, la comunidad ha trabajado con el objetivo de rescatar este arte que actualmente se ve amenazado por la devaluación, el plagio y la competencia de productos industriales.

Esta lucha de los artesanos es un avance histórico, ya que buscan obtener la denominación de Identidad Geográfica del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), lo que les daría un respaldo legal en contra de la apropiación y falsificación de sus diseños.

Mujeres como Teresa Lino Bello han encabezado la defensa de esta herencia cultural, misma que comenzó en los años setenta, pues aprendió a bordar al lado de su abuela y cofundó el colectivo Tamachij Chihuatl en 1979. Asimismo, ella y muchas artesanas tuvieron que enfrentarse al machismo para demostrar que ellas, como su trabajo merecía respeto.

«Caímos en la cuenta de que necesitábamos querernos mucho para mantener esta colectividad (…) Cuando nos dijeron que, como mujeres indígenas, tenemos derecho de ir a fiestas, porque dentro de nuestra costumbre tienes que pedir permiso, y si te dan permiso vas, y si no te dan permiso no vas. No teníamos derechos», expresó Teresa.

Gracias a ese esfuerzo, la tradición actualmente está viva con más de cien personas que respaldan esta labor; en el que mujeres y hombres de distintas edades se han sumado, entre ellos hijos e hijas de los artesanos, como Matilde, Rosa y Asunción Salvador Viñales, quienes desde su infancia aprendieron el uso del telar de pedal y cintura. Para ellos, bordar es, además de una herencia, una responsabilidad.

«Me siento con mucha responsabilidad, la verdad, porque es un trabajo que tenemos que preservar, porque si ya no lo hacemos muchas personas ya no lo van a conocer y ya no van a valorar lo que hacemos», afirma Rosa.

Otros jóvenes, como Giovanni Salvador, estudiante de Ingeniería Civil, ha combinado sus estudios con proyectos fortaleciendo la preservación de esta tradición. «nuestra forma en la cual crecimos, y dejarlo a la deriva no es algo que tenga pensado», expresó el jóven.

Elaborar un huipil puede tomar semanas, dado que es un proceso en el que se debe teñir la lana con pigmentos naturales hasta bordar cada figura, es un trabajo que requiere dedicación, creatividad y paciencia. Sin embargo, la producción industrial y el plagio han afectado a las familias que dependen de este trabajo.

“Por esa razón a veces ya no hay ventas, porque los productos industrializados son más baratos y lo artesanal ya no tiene salida”, comenta Juan Salvador Agustín, artesano con más de tres décadas de experiencia.

Los artesanos de Hueyapan han sido reconocidos en concursos nacionales, uno de ellos organizado por el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), donde obtuvieron 10% de los premios.

Alfonso Lino Pozos, presidente municipal explica que cada prenda elaborada en Hueyapan lleva un patrón y un significado único que no puede ser replicado. «Buscamos proteger este patrimonio, porque, lamentablemente, hay otros municipios que lo empiezan a hacer (…) Acá todas las prendas que se hacen llevan un significado y llevan el mismo patrón», explica.

La comunidad de Hueyapan confía en que el título de Identidad Geográfica se haga realidad pronto, que se garanticen precios justos y que se frene el robo de los diseños con este reconocimiento. En espera de resultados, cada telar conserva tradición, memoria y vida con cada tejido.

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